lunes, 8 de abril de 2013

Saludos desde un viaje eterno


El asiento a mi lado esta vacío, puede que no signifique mucho para mi parte solitaria, pero que quieres que te diga, estaba acostumbrada a tu calor en esos días que tantas horas sobre ruedas nos tocaba pasar.
Frente a mí un argentino habla de su vida con un chico rubio que al principio no parecía tener muchas luces y ha sorprendido tanto a su acompañante como a mí.

Junto a Shinedown he pasado las últimas tres horas pensando en que es todo esto, la vida en general. Supongo que ese tipo de cosas que sueles hacer cuando tienes demasiado tiempo libre.
Iba a ponerme a leer, pero realmente no me habría concentrado así que he decidido dejar ir a mi mente dondequiera que quisiera, y tampoco ha sido una buena idea.
La verdad que esto de no pensar en nada es mucho más complicado de lo que yo pensaba; ¿Por qué? Primeramente debes evitar acercarte a pensamientos negativos, no te vayan a estropear el viaje, después debes alejarte de pensar en todas aquellas personas a las que has querido, acabas de perder o desearías tener contigo, tampoco es una buena idea porque volvemos al primer punto.
Tampoco debemos pensar que tenemos hambre… mala idea o pasaras todo el viaje picando o preguntándote a  ti mismo por qué narices no bajaste en la última parada a comprar algo.
Mientras oyes música debes evitar escuchar esas canciones que dedicaste a alguien, esas canciones que parecen  inspiradas en tu vida, y todas aquellas canciones tristes para evitar llegar al primer punto de nuevo, en mi lista de reproducción tras esta exclusión de música ha quedado Ludovico Einaudi.
Tratas de dormir, pero te duele el cuello, la espalda, la persona de delante no para de moverse el de atrás no para de tirar de tu asiento y al final acabas espachurrado entre los asientos, mosqueado porque justo cuando te estabas quedando dormido te han movido y además el tío que tienes a tu lado huele mal, o trata de sobarte, o  trata de sobarte mientras huele mal y duerme. Me alegro de ir sola, espero que sea así todo el viaje.
Creo que empiezo a desvariar, he de añadir el tremendo dolor de cabeza que tengo  y que además de todo esto aún me quedan 7 horas de viaje.
Solo os escribía para quejarme un poco y para decirte a ti, sí a ti, tú sabes quién eres que  tengo un asiento libre esperándote, para que me arropes con tus brazos, me toques el  pelo y me digas al oído cuanto me quieres mientras me duermo y tu evitas que los asientos asesinos vengan a por mí.


Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario