El asiento a mi lado esta vacío, puede que no signifique
mucho para mi parte solitaria, pero que quieres que te diga, estaba
acostumbrada a tu calor en esos días que tantas horas sobre ruedas nos tocaba
pasar.
Frente a mí un argentino habla de su vida con un chico rubio
que al principio no parecía tener muchas luces y ha sorprendido tanto a su
acompañante como a mí.
Junto a Shinedown he pasado las últimas tres horas pensando
en que es todo esto, la vida en general. Supongo que ese tipo de cosas que
sueles hacer cuando tienes demasiado tiempo libre.
Iba a ponerme a leer, pero realmente no me habría
concentrado así que he decidido dejar ir a mi mente dondequiera que quisiera, y
tampoco ha sido una buena idea.
La verdad que esto de no pensar en nada es mucho más
complicado de lo que yo pensaba; ¿Por qué? Primeramente debes evitar acercarte
a pensamientos negativos, no te vayan a estropear el viaje, después debes
alejarte de pensar en todas aquellas personas a las que has querido, acabas de
perder o desearías tener contigo, tampoco es una buena idea porque volvemos al
primer punto.
Tampoco debemos pensar que tenemos hambre… mala idea o
pasaras todo el viaje picando o preguntándote a
ti mismo por qué narices no bajaste en la última parada a comprar algo.
Mientras oyes música debes evitar escuchar esas canciones
que dedicaste a alguien, esas canciones que parecen inspiradas en tu vida, y todas aquellas
canciones tristes para evitar llegar al primer punto de nuevo, en mi lista de reproducción
tras esta exclusión de música ha quedado Ludovico Einaudi.
Tratas de dormir, pero te duele el cuello, la espalda, la
persona de delante no para de moverse el de atrás no para de tirar de tu
asiento y al final acabas espachurrado entre los asientos, mosqueado porque
justo cuando te estabas quedando dormido te han movido y además el tío que
tienes a tu lado huele mal, o trata de sobarte, o trata de sobarte mientras huele mal y duerme.
Me alegro de ir sola, espero que sea así todo el viaje.
Creo que empiezo a desvariar, he de añadir el tremendo dolor
de cabeza que tengo y que además de todo
esto aún me quedan 7 horas de viaje.
Solo os escribía para quejarme un poco y para decirte a ti,
sí a ti, tú sabes quién eres que tengo
un asiento libre esperándote, para que me arropes con tus brazos, me toques
el pelo y me digas al oído cuanto me
quieres mientras me duermo y tu evitas que los asientos asesinos vengan a por
mí.
Te quiero.

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