Cloe tomó su decisión tras muchos días sin dormir y muchas dudas en su mente, mientras andaba por aquel pasillo blanco se arrepentía y creía que no se había tomado el suficiente tiempo para tomar una decisión acertada, aunque sabia que fuera cual fuera su elección al final siempre se arrepentiría por no haber hecho lo contrario.
Como de suicidios se trataba todo el mundo comparaba lo desgraciada que era su vida con la persona que lo acompañaba a lo largo del pasillo, que este fuera tan estrecho parecía hecho a posta ,ya que obligaba a relacionarse a estas infelices personas que solo buscaban una solución a su problema.
Apatía era lo que mas mostraban desde chinos hasta árabes ,todos se encontraban en un momento de vacío emocional al que no encontraban solución y como en todas partes siempre había alguien con la cura mágica de tantas desgracias y soledad.Obviamente la soledad a esta persona no le acompañaba, rodeado de tanto dinero no se podía sentir solo.
Parecía demasiado joven para tener la solución a ningún problema, pero ¿Quién era ella para decir lo contrario?
Cuando le preguntaron por qué motivo se encontraba en esta sala y tuvo que ponerse de pie realmente no pudo decir que era lo que le ocurría, tenía vida, un sitio donde vivir, un gato que le hacia compañía en las noches frías y aunque el calor de unos brazos que no fueran los suyos se ausentara era relativamente feliz.
Ver a esas personas desgraciadas realmente plantearse entrar a la sala roja de la que no saldrían jamas le dio la respuesta que necesitaba y aprovechando su postura se acercó al joven millonario dador de respuestas y devolviéndole el pequeño vaso de cicuta agradeció sus servicios y amablemente salió.
No pensaba volver a pisar sitio como aquel y menos por un chupito con mal olor que no traía solución.

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