Cuando uno escribe para satisfacer la inspiración interior del alma, uno da a conocer por lo escrito, aun sin quererlo, hasta la más mínima fibra de su ser y de su pensamiento. Germaine De Staël
lunes, 1 de abril de 2013
Indudablemente me dijo "buenas noches".
Esta tarde fue algo increíble, hacía mucho tiempo que no pasábamos momentos de esos que te hacen sonreír cuando los recuerdas, de esos que son...Inolvidables.
Fuimos a mi puente, ese que refleja cada dorado lugar de la ciudad y que tantas veces nos refugió de las miradas de la gente, después aquel helado que acabó por nuestras caras mientras nos lo lamíamos el uno al otro. Me encanta tu sabor.
Pensándolo bien , creo que lo que mas me gustó de esta tarde fue mirarte, mirar esos preciosos ojos claros protegidos por esas largas pestañas que cada vez que se movían era una bocanada de aire fresco para mi alma mientras rozaba con la punta de los dedos tu delicada piel, aun no entiendo como puede ser tan suave.
Tus palabras fueron alas para mis sentidos, y más que nunca ansiaron libertad.
Cuanto amor reflejado en la unión de unas cuantas letras y fonemas, aun siento admiración ante el poder del lenguaje , sobre todo ese poder que no se menciona, que no suena, que esos ojos claros muestran.
Aun me haces temblar.
De repente besaste fugazmente mis labios impregnándolos con ese delicioso sabor y olor que todo tu desprendes.
Y me dijiste eso, absolutamente nada mas seguido de un silencio sepulcral y la oscuridad de la noche.
"Buenas noches"
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