sábado, 30 de julio de 2011

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Respirar y recordar su olor.

Cerrar los ojos y ver como me abrazaba.
Abrirlos y encontrar un abismo.

Pensar en blanco y de repente ver su dulce mirada.
Suspirar y no saber porque y darte cuenta que es por él.

Soñar y no poder dejar de verlo.
Despertar y no poder dejar de pensarlo.

Escribir y no dejar de hablar de él.
Hablar y no poder dejar de mencionarlo.

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