Fuera hace unos 40 grados y en el bus todos nos moríamos de frío.
Al viajar 'express' te aseguras de que ningún ser humano ocupe parte de tu espacio vital por un módico precio. Me he dado cuenta de que cuanto mas pasa el tiempo y mas facilidades tenemos para comunicarnos más vergüenza nos da hacerlo en persona, sino que se lo digan a mi compañera de viaje.
He bajado del bus mentalizandome al cambio de temperatura, algo adormilada porque llevo desde las 5 de la mañana en pie acabando todo lo que no he hecho en la ultima semana.
Voy a tener que esperar, mientras camino pienso si quiero mi café con leche fría, al tiempo o caliente, descartando absolutamente usar hielo para enfriar mi café. ¿Hace cuanto no paso por aquí? Están haciendo obras en la estación y echo de menos tener que pasar por aquí para ir a coger mi próximo vuelo. Sigo caminando y de repente he visto unos ojos... ¡Guau! Cómo estando tan tan lejos puede hacer que todo vibre de esa manera? Nos miramos, aparto la mirada. Volvemos a mirarnos, el aparta la mirada. Volvemos a mirarnos , fijamente, sin apartarla , el pasillo se acaba y nos seguimos hasta el final, en silencio, sin pestañear hasta que un muro aparece. Querría haber bajado y haber preguntado el nombre que acompaña a esos dos ojos pero no lo he hecho.
Estoy en la cafetería y finalmente me he decantado por un café con leche largo de café con leche al tiempo y doble de azúcar. Probablemente las camareras piensen que estoy loca porque llevo diez minutos escribiendo en servilletas con un bolígrafo verde moco para no permitirme olvidar esa mirada.
Al viajar 'express' te aseguras de que ningún ser humano ocupe parte de tu espacio vital por un módico precio. Me he dado cuenta de que cuanto mas pasa el tiempo y mas facilidades tenemos para comunicarnos más vergüenza nos da hacerlo en persona, sino que se lo digan a mi compañera de viaje.
He bajado del bus mentalizandome al cambio de temperatura, algo adormilada porque llevo desde las 5 de la mañana en pie acabando todo lo que no he hecho en la ultima semana.
Voy a tener que esperar, mientras camino pienso si quiero mi café con leche fría, al tiempo o caliente, descartando absolutamente usar hielo para enfriar mi café. ¿Hace cuanto no paso por aquí? Están haciendo obras en la estación y echo de menos tener que pasar por aquí para ir a coger mi próximo vuelo. Sigo caminando y de repente he visto unos ojos... ¡Guau! Cómo estando tan tan lejos puede hacer que todo vibre de esa manera? Nos miramos, aparto la mirada. Volvemos a mirarnos, el aparta la mirada. Volvemos a mirarnos , fijamente, sin apartarla , el pasillo se acaba y nos seguimos hasta el final, en silencio, sin pestañear hasta que un muro aparece. Querría haber bajado y haber preguntado el nombre que acompaña a esos dos ojos pero no lo he hecho.
Estoy en la cafetería y finalmente me he decantado por un café con leche largo de café con leche al tiempo y doble de azúcar. Probablemente las camareras piensen que estoy loca porque llevo diez minutos escribiendo en servilletas con un bolígrafo verde moco para no permitirme olvidar esa mirada.






